
iPhone y la multiplicación de conexiones
Aquellos que trabajamos en Internet sufrimos de un mal común. Paso a describir mi caso particular: trabajo con un aproximado de quince páginas web a las que le dedico unas cuantas horas todos los días de la semana. Tengo dos computadoras de escritorio y dos notebooks (una Mac, para experimentar), aunque la programación no es, definitivamente, lo mío. Tengo dos casas entre las que divido mi estadía durante todo el año. Tengo iPhone, actualizo periódicamente mis perfiles en LinkedIn y Facebook. Mantengo este blog personal (en el que termino tratando siempre cuestiones de negocios o similares). Y, como es entendible a estas alturas, tengo conexión a Internet en mis dos hogares y en mi teléfono celular.
Descripción que roza la ironía cuando, quien esto suscribe, siempre defendió encendidamente la propia privacidad. Privacidad que, en vista de la multiplicidad de conexiones, ya no existe. A esta altura del partido, para pegarme un “tiro de gracia” solo haría falta que me corten el suministro de energía eléctrica. Pero -valga la aclaración-, primero es el trabajo.
Con todo, otro factor común que se puede hallar en los de mi especie es que, en más de una oportunidad -y dentro del mismo día- uno se encuentra a sí mismo desempeñando una multiplicidad de tareas en mucho disímiles para, finalmente, comprobar que no se ha ganado un solo peso. Lo cual ya sobrepasa lo irónico para ingresar al terreno de la abierta estupidez. La adicción al “estar conectado” supera ampliamente a la producida por los narcóticos o el cigarrillo. No disponer de conexión a Internet por la caída en los servicios de Fibertel o Multicanal termina tomando color de catástrofe.
Y, sin embargo, aquí estoy.
Para aquellos que se encuentran en idéntica situación que la mía, debo confesar que a veces el límite es difícil de establecer. Los ratos libres terminan siendo aprovechados para registrar nuevos dominios .com. Es cierto: en nosotros reside la búsqueda perpetua del dominio perfecto, aquel que nos permitirá “pegar el salto” y ganar mucho dinero sin trabajar.
El límite complicado de establecer es aquel en donde la funcionalidad de todo aquello que se administra desaparece para dar paso al sinsentido. “El que mucho abarca, poco aprieta”, dice el viejo y conocido refrán. Nada más certero que eso.
Es en la definición exacta de ese límite en donde muchos de mis colegas de situación encontramos, a la postre, nuestro lugar en el mundo. En medio de la búsqueda por mantenernos ocupados, nuestro objetivo termina coincidiendo con la necesidad de encuadrar el conjunto de interminables tareas en cosas que verdaderamente rindan desde lo práctico y, por supuesto, el aspecto económico. Solo entonces, uno se acerca a las siguientes conclusiones, respecto del menjunje:
- Si Ud. administra incontables sitios de Internet, lo apropiado es descartar aquellos que no rinden dinero o aquellos cuyo fin no está del todo claro. En el caso de un sitio web de noticias, por ejemplo, el objetivo no suele ser siempre económico. A veces, Ud. escribe porque lleva consigo esa necesidad de plasmar una visión de la realidad que coincida con la de otros miles. Hay una responsabilidad social en la actividad periodística. Internet le ha abierto la puerta a un sinnúmero de individuos que -como su servidor- no son periodistas pero que, en alguna instancia, terminan siéndolo de facto. El resto de mis sitios web, por caso, presentan una meta que me permita cerrar una ecuación financiera positiva, o que al menos abran las puertas para generar los ingresos críticos para llegar a fin de mes. En cuyo caso, su existencia y administración logran justificarse plenamente.
- El propio perfil dentro de la red social Facebook permite darse a conocer. Es una suerte de aprovechamiento del tiempo libre, para compartir fotos o comentarios con amigos y cercanos. Desgraciadamente, esta pequeña porción de tiempo libre le es quitada al divertimento offline… para seguir frente al monitor LCD por unas cuantas horas más. De cualquier forma, no dejo de buscarle el sentido comerciable a la red. Habrá que ver si, finalmente, lo tiene.
- LinkedIn sirve a los efectos de no volver a redactar un curriculum vitae en el, a estas alturas, insoportable Word de Microsoft. Dicen los programadores y diseñadores que se hartan del Word pues termina siendo para “tontos”. No fue así en los inicios, ni siquiera para ellos. Recientemente, el diario La Nación ha puesto en línea una interesante columna que habla de los beneficios entrañables de LinkedIn para aquellos que necesitan cambiar de empleo o encontrar el primero. Vaya la URL:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1171870
- Pasamos luego a la polémica existencia del iPhone. No puedo negarlo: me ocupé de adquirir uno en mi reciente viaje a Hong Kong, dado que las interfases gráficas que siempre vienen con los productos de Apple me resultan inéditas y narcóticas. Al día de hoy, sigue siendo cierto que la mayor parte de los usuarios de este juguete rabioso lo utilizan mayormente para entretenerse, antes que para trabajar. En muchos aspectos, el iPhone sigue siendo inferior a los teléfonos celulares baratos de la línea Motorola, aún cuando se eche mano del Jailbreak para el celular de Apple. De cualquier forma, puedo decir que he aprendido a sacarle jugo; el iPhone termina siendo una herramienta muy útil para aquellos que pasamos mucho tiempo fuera de la oficina. Sigue pendiente la cuestión de una rebaja necesaria en los paquetes de transferencia de datos que ofrecen Personal, Movistar y Claro. Pero, si Ud. no desea gastar un peso de más, siempre podrá meterle al iPhone el viejo SIMcard de su aparato anterior, y aprovechar la red wi-fi de cualquier point a mano para chequear emails y navegar.
En conclusión, aquellos que defendíamos la no dependencia tecnológica y los principios más elementales de la privacidad, terminamos prisioneros -por elección propia- de las políticas de Gran Hermano, si acaso existe en carne y hueso. La primera víctima -a pesar de lo que se cree- no es la privacidad per se, sino la propia vida social. Mucho de esta deja de tener sentido cuando no existe una conexión a mano, o cuando la batería del teléfono o la notebook exhalan el último suspiro. Los fines de semana soleados -sin importar se presten ideales para la práctica del surf o la playa- terminan transformándose en jornadas grises y largas tandas de persianas bajas… porque el reflejo molesta.
A veces, confieso que -en lo personal- camino por la doble línea amarilla en lugar de optar por uno de los carriles. Podría perfectamente haber optado ser como Daniel Sentinelli (aka “el Chacal”), o un perfecto ignorante de las nuevas tecnologías que vive su vida feliz en modo unplugged.

Microhoo
Finalmente, el esperado “deal” entre Yahoo, la compañía de Sunnyvale y Microsoft -de Redmond- tuvo lugar. Desde luego, la primera consecuencia del acuerdo es que los tenedores de acciones de Yahoo hemos aprendido que los discursos de Carol Bartz al respecto de que cualquier acercamiento debería ser por “toneladas de dinero” (boatloads of money) eran puro bluff o farol. Una simple táctica para inflar de tanto en tanto el valor de las acciones para los tenedores, y para “forzar” a Steve Ballmer -CEO de Microsoft- para acercar más dinero en efectivo para Yahoo.
Las acciones de Yahoo treparon desde el irrisorio US$9,74 por unidad hasta alcanzar los US$17 y fracción. En lo personal, puedo decir que hice negocio, habiendo comprado a un promedio de US$11,16 y liquidando a US$15, una vez que las noticias del acuerdo se analizaron como no tan favorables para los de Sunnyvale. El papel quedaría luego en algo más de US$14. Recién a largo plazo, los que aún conservaron bloques de acciones verán un mejor resultado, con el fortalecimiento financiero que la flamante CEO, Carol Bartz, logró revalorizar la compañía. Se especulaba, no obstante, con un acuerdo más favorable para Yahoo, que impulsara su cotización por share a más de US$20. Mas no fue así. La compra de acciones de Yahoo resultó la novedad del último año y medio, en el sentido de que no existieron oportunidades más claras que esta para entrar y salir rápidamente con fuertes ganancias.
En realidad, y como todos los analistas se preocuparon por resaltar, el tan mentado deal tuvo como objetivo acercar a ambos conglomerados a fortalecer su posición en el negocio de la publicidad en Internet, que hoy se encuentra bajo dominio absoluto de Google, con sede en el estado de Washington. Google, Inc. sigue a la cabeza de las preferencias de los usuarios de la Red, que utilizan su motor de búsqueda en una razón de casi 7 de cada 10 personas en los Estados Unidos. Muy detrás, se posicionan Microsoft y Yahoo con sus buscadores. El lanzamiento de Bing -nuevo motor de búsqueda de Microsoft- por el momento es caracterizado de auspicioso, y el pacto de las dos empresas apunta directamente a quitarle porciones de mercado a Google.
Google, por su parte, no se ha visto preocupado con la reunión de sus rivales, pero la movida lo forzará a reinventarse nuevamente. La iniciativa de Google, Inc. en el sentido de lanzar su propio sistema operativo Google OS podría reportarle expectativas interesantes, pero de momento nada indica que su OS contenga aplicaciones atractivas, y su inserción en este nuevo mercado lo pondrá a prueba en un terreno no conocido.
De cualquier manera, conviene adoptar un enfoque de mayor objetividad: ¿Por qué los usuarios -ya acostumbrados a Google- deberían abandonarlo en beneficio de Bing? Este costo de cambio será muy difícil de superar para los de Microsoft. El posicionamiento que Google ha obtenido en las mentes de los usuarios es muy sólido y nada permite suponer que las búsquedas en Google podrían ser dejadas abruptamente de lado. De cara a los acuerdos entre Yahoo y Microsoft, la postura que conviene mantener es de cautela. Los usos de Internet no deberían verse modificados en los próximos dos años, salvo que la Microhoo en formación dé el golpe sobre la mesa con alguna nueva “killer app”.
Como mínimo, Larry Page y Serguey Brin deberán prestar atención a lo que sus rivales están cocinando. Existe un factor de relevancia en el negocio de Internet y en las costumbres de los usuarios, que ya se ha probado como cierto en el pasado reciente: cuando una compañía ostenta el primer puesto en un rubro específico por demasiado tiempo, el cansancio de los usuarios -hambrientos de cosas nuevas- termina por dar lugar al hartazgo y optan por alternativas novedosas. Google se ha convertido, mal que mal, en una suerte de tecnodictadura que regula la existencia o no de las personas en el espacio virtual.

Metatags
Retomamos la cuestión de los metatags, en donde habíamos cerrado la primera parte de nuestra reseña sobre posicionamiento web. Veamos un poco de historia. Los metatags fueron tratados convenientemente, y por vez primera, en los tiempos cuasiprehistóricos del Internet, cuando esta no era aún de alcance masivo y con costos un tanto prohibitivos para acceder a ella. Puede haber un tinte de ligera exageración en mi aproach, pero el caso es que, entre 1997 y 2002, los precios de registro de dominios y de los packs de hosting u hospedaje de sitios web no eran tan prácticos. Por aquel entonces, el registro dominios .COM era de algo más de US$40 anuales, mientras que los packs de hosting promedio superaban los US$100 mensuales. En algunos casos, los costos eran aún más elevados.
En aquellos períodos oscuros en que Yahoo ostentaba el dominio indiscutido entre los buscadores, quien subiera un sitio a la Red dependía de que la empresa de origen californiano se dispusiera a listar o incluir cada sitio nuevo en su directorio. Era necesario llenar un formulario y esperar algo más de un mes para la consideración de indexación. Los metatags eran parte de conversaciones cuasiclandestinas y no mucha gente sabía bien de qué se trataban. Básicamente, quienes tenían acceso a la información comprendieron que, para que una web fuera medianamente exitosa y -luego de ser incluída en Yahoo- pudiera ser hallada, se volvía preciso incluir una serie de palabras clave dentro del código HTML de cada página del sitio. Esto eran los metatags. Y una aproximación al conjunto de metatags promedio que se utilizaba, podía ser como el ejemplo que sigue :
<TITLE>finanzas corporativas,planificacion financiera,proyectos de inversion,auditorias contables</TITLE>
<META NAME=”Title” CONTENT=”finanzas corporativas,planificacion financiera,proyectos de inversion,auditorias contables”>
<META NAME=”Description” CONTENT=”Servicios financieros.”>
<META NAME=”Keywords” CONTENT=”finanzas corporativas,planificacion financiera,proyectos de inversion,auditorias contables,planificacion,cursos de capacitacion”>
<META NAME=”Robots” CONTENT=”INDEX,FOLLOW”>
<META NAME=”Revisit-after” CONTENT=”14″>
<META HTTP-EQUIV=”Content-language” CONTENT=”es”>
<meta http-equiv=”Pragma” content=”no-cache”>
<meta http-equiv=”Expires” content=”-1″>
Los campos de mayor interés eran <TITLE> y <KEYWORDS>. En el primer caso, la fórmula que garantizaría un éxito primario consistía en incluir una lista de palabras clave que resumieran el tema bajo tratamiento del sitio web en cuestión. En el segundo campo, los webmasters enumeraban -generalmente- las mismas palabras clave del campo <TITLE>, y sumaban algunas cuantas más como para expandir el alcance del temario del website. Básicamente, lo que se lograba con esto era proporcionar alimento a los bots o spiders que los motores de búsqueda y directorios desparramaban por la Red en busca de información pertinente sobre sitios nuevos y existentes. Dotando a una web de campos <TITLE> y <KEYWORDS>, se lograba obtener mejores posiciones en los rankings con respecto a aquellos sitios que no incluyeran esos campos o fields. Fue la primera vez que se halló una lógica para comprender el funcionamiento interno de buscadores y motores de búsqueda: cuando un navegante tipeaba la keyword “barcos” en el campo de búsqueda, inmediatamente el motor devolvería un listado con aquellos sitios que incluyeran la palabra clave “barcos” en su campo <TITLE>, teniendo prioridad aquellos que más veces incluían esa keyword en el body o cuerpo de texto en su contenido. Se abría paso a la sofisticación, pero también a una necesidad que luego se volvería clave: la de separar a aquellos sitios web con contenido original -y no copiado- de aquellos que abusaban del copy-paste y que exhibían interminables listados de keywords para favorecer artificialmente su posición en los motores de búsqueda.
El field <DESCRIPTION>era útil por cuanto algunos buscadores -como Altavista- se nutrían de esos renglones para describir genéricamente y en una oración simple, el rubro de una web. El tag <ROBOTS> le indicaba al bot o spider si era necesario que recorriera el sitio completo o solo las páginas internas que se indicaran. Luego estaba el tag que reportaba sobre el idioma del contenido del sitio -factor útil, pues ayudaba a diferenciar los resultados en un idioma de otros diferentes-. El tag con referencia “Revisit After” (parámetro: cantidad de días calendario) se utilizaba para indicarle al spider con qué frecuencia debería volver a indexar contenidos del website, en el escenario que su contenido cambiara periódicamente. La referencia “Expires” sindicaba si el sitio web en cuestión tendría una existencia limitada o si, por el contrario, su idea era que “viviera” indefinidamente en el mundo online (lo que se informaba al spider con el parámetro -1 o, en español, “sitio sin fecha de expiración”).
El surgimiento de Google cambiaría mucho de esto. Yahoo fracasó en desarrollar un algoritmo verdaderamente “democrático” a la hora de indexar, ordenar y rankear los sitios existentes en la World Wide Web. La inclusión o no en el directorio de Yahoo se volvía una suerte de recalcitrante dictadura que dejaba afuera del ruedo a muchos sitios bien desarrollados y con contenido renovable. El factor humano era decisivo.
Aún se presta a debate la razón por la cual Google desplazó violentamente a Yahoo de las preferencias a la hora de navegar la Red. La explicación simplificada era que el directorio de Yahoo ya había generado cierto hartazgo entre el público masivo, que a la vez reclamaba un cambio de reglas de juego. Google simplificó el sistema para búsquedas, así como también el factor estético -que ahora tendía a una mayor sencillez- e introdujo su revolucionario algoritmo en el que la mano humana no intervenía. Todo quedaba en manos del algoritmo, un secreto comercial bien guardado durante años. Larry Page y Sergei Brin -creadores de Google en Stanford- vieron la oportunidad y la tomaron: su motor de búsqueda garantizaba absoluta transparencia y barría de un plumazo la necesidad de llenar el formulario para que un webmaster pudiera ver su sitio entre los resultados de las búsquedas. En el inicio, era necesario indexar manualmente una web pero luego, el algoritmo automatizó la indexación, acelerándola de las iniciales cuatro semanas a los casi tres días que lleva hoy en condiciones normales. Los cerebros de Google fueron aún más lejos: diseñaron un complejo sistema de definición de relevancia de sitios web, denominado Page Rank. Este índice medía la popularidad de los sitios en una escala de 1 a 10, siendo un PR de 3 (bueno), un PR de 4 (muy bueno)… y así sucesivamente. Sitios con Page Rank de 6 en adelante eran considerados altamente populares. Esta “popularidad” se obtenía cosechando links desde otros sitios al propio. Mientras más, mejor.
Llegando al trienio 2001-2003, esta primera etapa de la consideración del Page Rank fue muy fructífera para muchos, entre los cuales me incluyo. El algoritmo de Google, aunque revolucionario, era fácilmente subvertible. A los efectos de obtener un Page Rank elevado, solo era necesario incrementar groseramente los links desde sitios ajenos hacia el nuestro. Si, por ejemplo, Ud. hubiera deseado figurar “top ten” por determinada keyword o palabra clave en los resultados de Google, solo era necesario crear un conjunto de nuevas webs y linkear desde ellas hacia un sitio en particular. Multiplicando la cantidad de links bajo la palabra clave “perfumes” desde otros sitios a uno específico, rápidamente la web objetivo rankeaba entre los primeros puestos, sin hacer demasiado esfuerzo. Eran los años del dinero fácil. Solo había que encontrar el rubro apropiado en la web, y las ganancias se multiplicarían, con costos bajísimos de mantenimiento -ya los precios finales de los servicios de hosting habían caído estrepitosamente-. Google incluso demoró un par de años hasta perfeccionar el sistema, y que sigue vigente al día de hoy. Propiciar aquella táctica de intercambio de links hoy día solo conduce al desastre. El algoritmo googleano hoy se ha heterogeneizado, al punto tal que los siguientes factores cobran relevancia:
* Si una web recibe demasiados inbound links o links externos de sitios con idéntica dirección IP (Internet Protocol), el sitio receptor de esos enlaces es penalizado severamente: nunca más vuelve a rankear bien, aunque se lo mejore y se solicite una reindexación. Google considera spam a esta técnica.
* Si una web recibe numerosos inbound links desde otros sitios -aunque las IPs de aquellos varíen-, puede existir spam si los links figuran bajo la misma palabra clave. Ejemplo : 100 links bajo el texto “sabores” linkean a nuestra web, es considerado keyword spam o spam por abuso de keyword.
* A los efectos de ejecutar una estrategia hábil para intercambio de links, se debe procurar obtener muchos inbound links, provenientes de sitios con el rango de IP lo más distinto posible, y bajo palabras clave diferentes.
* Otro caso de spam comprobado es el denominado sistema de reciprocal links o “enlaces recíprocos”, por cuanto se considera spam la acción que ejecuten dos sitios que se intercambian links entre sí. Ejemplo : sitio A linkea a sitio B, y viceversa. Esto es considerado un acto de spam, dado que -para Google- la maniobra tiene como fin alterar artificialmente los resultados de los rankings y engañar al algoritmo.
* En la actualidad, Google también toma en cuenta los datos de un sitio almacenados en el WHOIS -directorio concentrado de información sobre los titulares de los dominios, y su período de registro-. Si un dominio fue registrado por dos o más años, tendrá mayor importancia que otro que fue registrado por un período de 365 días. El motivo: Google asume que el proyecto de un sitio con tiempo de registro más breve, está destinado al corto plazo. Un “proyecto serio” parece ser -siempre para Brin y Page- el de un website registrado por más tiempo. Remite, a priori, a un desarrollo mejor sostenido en el tiempo.
* Google también toma nota de variables geográficas. Considera la IP donde se hostea la web, para clasificarla por país. Este detalle vuelve importante el tema del hosting, como nunca antes. Tendremos mejores probabilidades de apuntar al público de España si nuestro website está registrado en un servicio de hospedaje con rango de IP española. Ridículo como suena, funciona así.
Sabrá disculparme el lector por abrirme bruscamente de mi sistema de puntuación, iniciado en el post anterior. La idea es terminar de resumir los pasos clave para rankear bien una web, en un bloque algo más explicativo que el sistema de tratamiento por puntos.
Pasemos ahora a la variable del diseño. ¿Flash o texto? Es lo que se han preguntado muchos usuarios. La eterna lucha del bien contra el mal también tiene un capítulo en el desarrollo de sitios web que pretenden ser efectivos. En la Argentina, por citar el ejemplo de país que mejor conocemos, existe una abrumadora cantidad de diseñadores web con experiencia y con notables habilidades artísticas. Desde el surgimiento del Macromedia Flash, muchos de ellos han sabido colocar interesantes productos en el mercado. Pero la funcionalidad ha terminado por darle la razón al progamador antes que al creativo. El contenido Flash, por más que quede “bonito” o “cool” evade siempre el cumplimiento de objetivos. El contenido gráfico no es indexable por el Google Bot, con lo cual esta gama de sitios web no es recomendable a la hora de montar un proyecto comercial online. El sitio desarrollado en Flash no deja espacio para la indexación de textos y desperdicia espacio. Una web realizada íntegramente bajo este soft, depende -para su éxito- de Google Adwords o de una inversión nutrida en publicidad. Precisamente, la idea es economizar costos en diseño y esfuerzo publicitario. Un sitio web correctamente desarrollado en texto, con extensiones .php o .html o .htm es, en rigor, mucho más efectivo que aquellos puestos en marcha bajo Flash o el nuevo Flex. Por sí solo, un sitio web nuevo que conste de ingentes cantidades de contenido original -no copiado de otras webs-, con botones de la barra de navegación desarrollados en texto y sin que abuse de gráficas, tiene mejores chances de ser indexado y hasta de sorprender a la hora de recibir visitas desde el motor de Google. En la Argentina -ya pasándonos al terreno de los cambios en la demanda laboral-, la consecuencia directa de esto fue la súbita desaparición de incontables estudios de diseño web que no ofrecían contenidos complementarios, y que solo se enfocaban en el arte, algo tan típico de los frustrados publicitarios argentinos, que no tienen gran idea del trabajo a resultados y que solo buscan el Lápiz de Oro. Acomodar las sillas en la cubierta del Titanic, que le dicen. Sentencia que hago pública en mi condición de Licenciado en Publicidad.
Hoy por hoy, el diseñador web solo tiene cabida en el mercado si tiene habilidades para la programación. Si sabe Java, pues mucho mejor. Al incorporar mayores conocimientos en técnicas de programación y lenguajes de aplicación múltiple, se convierte en un “Integrador Web“. Es el puesto más demandado, y hoy las organizaciones lo requieren en exceso, dado que no son sencillos de ubicar.
Continuando con la áspera cuestión de la estructura interna ideal para un sitio web, el freno para muchos nuevos webmasters es la temida página en blanco. ¿Cuánto pagar por un sitio web? ¿Se puede esquivar elegantemente este costo? La respuesta es sí. Por fortuna, desde hace pocos años existe la plataforma de desarrollo de blogs o bitácoras WordPress.org. WordPress le brinda dos alternativas a todo aquel que precisa disponer de un sitio web nuevo: 1) Registrarse en línea y contar inmediatamente con una bitácora online con extensión nombreusuario.wordpress.com. “Nombreusuario” es definido por la persona en función de los usernames disponibles. 2) Para aquellos que ya cuentan con un servicio de hosting, descargar una versión instalable del software WordPress, y ejecutarla. WordPress es una herramienta maravillosa. Las estructuras típicas de los diseños de sitios bajo esta plataforma son increíblemente funcionales para lo que es búsquedas por Internet (Google específicamente). Por otro lado, y casi a modo de bonus track, los diseños disponibles son ilimitados, en extremo estéticos, customizables y… funcionales. Como es lógico, las mejores ventajas serán de aquellos usuarios que cuenten con servicio de hosting previamente contratado y que decidan instalar WordPress en un directorio. Podrán modificar el código HTML a voluntad, al tiempo que podrán insertarle espacios de publicidad, incluso Google Ads para motorizar algún incremento de dinero extra, una vez que la web sea lo suficientemente concurrida. WordPress se merece todos mis respetos y lo aplaudo de pie. Aunque en lo personal me hayan clausurado más de una cuenta, dado que -hace unos pocos años- hallé una backdoor que me permitía rankear rápidamente y en todos los primeros puestos de Google, bajo la keyword deseada por mí. Precisamente, la plataforma de blogs igualmente exitosa aunque no tan vistosa desde lo estético, www.blogsource.com, se vio obligada a desaparecer de la web por este mismo motivo. Ciertos rumores -bastante fundados desde lo técnico y puedo dar fe de que así era- reportaron en su oportunidad que Google adquirió la plataforma, a partir del descubrimiento de que alteraba sus resultados, tras lograr engañar a su invencible algoritmo. Como se ve, el mundo de la informática y, en este caso, la batalla por el negocio de las búsquedas en Internet, no están exentos de pequeñas dosis de teoría conspirativa.
En el próximo post, nos enfocaremos sobre los aspectos más comerciables de un nuevo proyecto web. Trataremos la manera en que un nuevo sitio puede expandir su universo de popularidad a partir de su complementación con Facebook, Google Adwords y otras herramientas publicitarias de bajo -o nulo- costo.
De nuevo, muchas gracias por estar ahí.
El post presente dará lugar a un importante debate. Es más, esto es lo que espero. Porque cada estudioso o autodidacta en relación al tema tiene su librito. Y en muchos casos, se ha probado que muchos llegamos a la misma meta, pero a través de diferentes caminos. En este terreno del posicionamiento web para un sitio, hay poco margen para maniobrar en cuanto a las reglas básicas a respetar. Bienvenidos a los primeros conceptos de SEO (Search Engine Optimization).
Lo interesante es que todos coincidimos en un punto fundamental: el esfuerzo de posicionamiento en buscadores debe estar enfocado exclusivamente a lo que Google, como motor de búsqueda, necesita. A pesar de ciertas estadísticas confusas que declaran que seis de cada diez personas utilizan Google para búsquedas en Internet, en la realidad ese índice coincide más con un 8 o 9 de cada 10 individuos que navegan. Google es, de facto, una suerte de dictadura democrática, por más que el término suene antitético y en extremo polémico. Tema que trataremos largamente en otro post con algún tinte más epistemológico.
Vamos entonces al repaso puntual y específico de los ítems que deben respetarse, a la hora de intentar lograr un buen posicionamiento para un sitio web.
1. Dominio. El dominio es el primer problema a ser resuelto. Llegada esta instancia, el registrante o webmaster debe tener una idea certera acerca del área de negocios o rubro que su página intentará cubrir. Es de los primeros y más importantes puntos, y es aquí donde las personas suelen cometer los errores más groseros. Considérese el ejemplo de uno de mis mejores amigos y clientes, enfrentado a esta problemática. El nombre de su organización era Apex Financiero. Gatillo para que alguien diga “ApexFinanciero.com?”. Error. El dominio -en los casos en que sea posible- debería incluir alguna palabra clave o término de palabras clave, relacionadas con el rubro genérico del negocio. En el ejemplo de mi colega, optamos por un dominio tan importante para él como para definir su negocio : www.finanzascorporativas.com. El sitio está online y los lectores están invitados a visitarlo.
El hecho es que nadie se tomaría la molestia de buscar términos como “Apex Financiero” en Google. En todo caso, el cliente potencial partirá siempre de la búsqueda por palabras clave genéricas. El proceso para dar con un buen dominio nunca es sencillo, y a veces, se vuelve difícil al efecto de hallar una palabra clave cuyo .com esté disponible. Pero, ante todo, siempre recomiendo intentar cubrir una palabra clave que otros puedan no explotar. Ahora bien, y para los que no creen, los invito a revisar los resultados de búsqueda en Google para el término “finanzas corporativas”, haciendo click aquí (abre en ventana nueva). Observará el lector que nuestro sitio bajo análisis figura “top five” en la búsqueda, entre algo más de un millón y medio de resultados. Cuestión no menor, dado que su ranking supera a sitios del bookstore de Google y a los sitios de Internet de reputadas universidades internacionales.
Un sitio web como www.finanzascorporativas.com es poderoso al oído, como lo reconocen muchos hombres de empresa con quienes hemos tratado el caso. Mi amigo y colega, en su momento ha potenciado sus resultados para otras palabras clave, “subiéndose al tren” -literalmente- de su presencia top five por el término referido. Lo hizo a través de la herramienta de Google Adwords, en la cual no invierte más de irrisorios doscientos pesos argentinos (aunque por ahora no lo ha vuelto a hacer). Hubo que pensar muy poco e invertir mucho menos para obtener los resultados que él está obteniendo.
Se sugiere registrar los dominios por un período no menor a los 3 años, en donde más elevado, mejor. Entre sus muchas estratagemas y algoritmos, los chicos de Seattle se las han arreglado para darle mayor importancia a aquellos dominios que estén pensados para largo plazo. El que alguien haya registrado un domain por varios años es un indicador por el cual los bots de Google que recorren los varios WHOIS consideran que el dueño de una web piensa realizar un esfuerzo a futuro. Es decir, no será un proyecto para ganar dinero en forma rápida y de meses. Polémico o no, Google funciona así.
¿.COM, .COM.AR u otras extensiones nacionales? Es la pregunta del momento. Pero que solo tiene una respuesta: los dominios .COM son los más efectivos, ya que su preponderancia desde NIC y otros organismos y think-tanks lo superponen en sus escalas de valor a aquellos dominios de extensión nacional. Ante cualquier duda, registre un .COM. www.godaddy.com es el sitio ideal y más económico para hacerlo, a solo US$9,90 por año.
2. IP, hosting y localización geográfica del servidor que almacena el site. Cuestión fundamental, inmediatamente después del dominio. En este paso, el webmaster deberá tener una certeza con respecto al target geográfico al que apuntará el negocio. Definición de rigor pues, si la táctica a seguir no fuera la correcta, el trabajo habrá sido en vano. Mejor, explicarlo con ejemplos. Si su empresa apunta específicamente a la Argentina a los efectos de conseguir nuevos clientes, lo ideal sería contratar un sitio de hosting o almacenaje del país del target. Tener una IP “argentina” será de gran utilidad para captar primeramente tráfico del país en cuestión. Esta ha sido una de las primeras mejoras de Google a su antiguo algoritmo de los comienzos del año 2000: el motor de búsqueda recibe información de su Google Bot, en el sentido de que “sabe” si un sitio está hosteado en uno u otro país, chequeando rangos de IP. Otra mejora del motor de búsqueda ha sido devolver resultados en función de la IP de la persona que busca. Ejemplo: si una persona navega desde una IP argentina, Google tenderá a devolverle resultados de sitios hosteados en ese país (salvo que quien busca lo exprese cabalmente desde los buscadores geográficos de Google o sus opciones avanzadas). Por default, Google devolverá resultados a partir de la IP y localización geográfica de quien efectuó la búsqueda. En general, los mezclará con otras web de relevancia en la región, en este caso, Latinoamérica.
3. Palabras clave y estructura de directorios. Aspecto que será de utilidad para incrementar la chance de aparecer por la búsqueda de determinadas palabras clave para su negocio. Luego de buscar el término elegido dentro del dominio, Google pasa a estudiar detalladamente la estructura de directorios del website. Tendrán mayores chances aquellos sitios que utilicen una estructura de directorios con palabras clave. Ejemplo, arrojará mejores resultados un site cuya ruta para un archivo sea http://www.posicionamientoweb.com/posicionamiento-web/caracteristicas.htm. que uno del tipo http://www.posicionamientoweb.com/caracteristicas.htm. Por supuesto, para el caso en que la búsqueda sea “posicionamiento web”. De cualquier forma, conviene no abusar de este recurso, bajo posibilidad que Google considere que existe una “spam a partir de keyword”. Esto es, repetir en exceso un término o palabras clave específicas, con el objetivo de violentar los resultados o confundir al algoritmo. La redundancia, en la visión clásica de la Teoría General de los Sistemas de Ludwig von Bertalanffy, ha sido muy cubierta por los motores de búsqueda en el área de las búsquedas semánticas, y Google ha puesto especial enfoque en ella con el objetivo de descubrir y penalizar prácticas clandestinas en perjuicio de su algoritmo.
4. Metatags. Muchos habrán oído de ellos pero se han preguntado si efectivamente funcionan. En este sentido, la cuestión de los metatags ha conocido demasiados capítulos y los mismos motores de búsqueda o directorios han progresado hasta casi prescindir de la mayoría de los componentes. En la actualidad, los campos <title> y <description> son los únicos que valen la pena repasar. Profundizaré en la cuestión de los metatags en mi siguiente post, dado que -a pesar de su caída en desuso y de la caída en desgracia del proyecto Dublin Core-, es información que conviene conocer. Aunque en la práctica ello no sea decisivo.
El próximo post -ya el segundo de mi incipiente blog-, continuará con la reflexión de cada uno de los pasos a seguir para obtener un buen posicionamiento web para una página de Internet. Trataré de completar la cuestión de los metatags, el contenido de cada sección interna del website, si es funcional una utilización excesiva de imágenes o no, si acaso las webs diseñadas en Flash son tan exitosas como vistosas, y sobre el tema de la indexación de sitios por parte de Google.
Finiquitadas las cuestiones técnicas, pasaremos a revisar la manera en que, a través de la integración con blogs (WordPress), Facebook y demás plataformas, un proyecto web puede convertirse en exitoso y granjearse una reputación.
Aprovecho la presente para darle la bienvenida al conjunto de visitantes y/o lectores anónimos que vengan a parar a mi blog personal.
Ante todo, y luego de mucho deambular por la web, me he dado cuenta de que -entre tantos sitios, colaboraciones y proyectos- nunca tuve un blog personal. Más vale tarde… (dirán algunos). De cualquier forma, valga la aclaración : quiero aprovechar este blog para ofrecer no solo mis servicios sino mis puntos de vista -presentados lo más humildemente posible-, ante este mundo tan meduloso y complejo que es el Internet. No vengo para vender mi propio “librito” ni imponer ideas o conceptos. De una cosa estoy seguro : el entramado planeta “online” -concepto del que se abusa en extremo- se ha convertido en un escenario mucho más complejo del que idearon sus primeros creadores.
Desde este espacio me propongo compartir mis experiencias como autodidacta en la materia y colaborar con aquellos que todavía tienen ciertas dudas desde lo táctico a la hora de trabajar en Internet y de hacer el golpeteo del teclado algo que trascienda la esfera del entretenimiento. En la actualidad, decenas de miles de millones de dólares se invierten en publicidad online o en línea, año tras año, y -en mi creencia- este es un factor que no puede -ni debe- ser desaprovechado o leído como una novedad más en la prensa tradicional.
En este mundo tan interdependiente y “conectado”, es casi una obligación moral estar al tanto de lo que se traen las nuevas tecnologías. Pero no de manera automática, sino por el contrario, intentando aplicar lo que se aprende y evitar ir como la manada que quiere tener el juguete nuevo.
A posteriori, me brindaré un poco de tiempo para tratar algunas de estas cuestiones ya no desde lo técnico sino desde la epistemología que -se nota- va quedando harto ensombrecida por los nuevos avances. Comenzando por esa nueva tecnodictadura que se da en llamar Google (no creo que aquí haya mucho espacio para la polémica), la creciente indiferencia que lo tecnológico y el enorme aparato publicitario de consumo construye poco a poco en nosotros, como consumidores de todo aquello. Y echando luz sobre muchos temas más.
Mi idea no es -bajo ningún punto de vista- popularizar mis conceptos ni obtener fama de algún tipo. Lejos de intentar hacerle publicidad a este blog de paupérrimo diseño (cuestión que el lector sabrá perdonar), mi objetivo es intercambiar ideas con todos aquellos visitantes azarosos pero interesados que puedan toparse con este espacio.
Llegando al rascado de la primera piel, solo intentaré compartir mi pensamiento al respecto de que Internet puede ser tanto una maldición como una increíble herramienta de ganancias, fama y fortuna. La presente no es una época para cualquiera. Hoy, la formación tradicional como la conocemos está a punto de recibir el tiro de gracia. El mundo online nos brinda una oportunidad inigualable para ser alguien, para promocionar una idea, para ingresar dinero -si este es el objetivo-. En definitiva, nos presenta una oportunidad única para realizarnos. Escena que bien podría calcarse de aquella de Blade Runner, en la que la mujer de la Corporación Tyrell pregunta a Harrison Ford (Deckard) :
Mujer : - Have you ever retired a human by mistake?
Ford : - No.
Mujer : - But in your position, that is a risk.
Ford : - The replicants can be either a benefit or a hazard. If they are a benefit, that’s not my problem.
Muy a pesar del tiempo que el desarrollo de este blog pueda insumirme, es mi intención trabajarlo muy a gusto. Expresar todo lo vivido profesionalmente y que me ha ayudado en lo personal a “salir del mercado laboral” de manera definitiva -y para no volver nunca más- me resulta terapéutico. Hay quienes podrán enriquecerse con lo que puedan encontrarse aquí. Pero me gustaría también mencionar que no dejaré de aprovechar la oportunidad para aprender de aquellos que me lean.
Les dejo un saludo fraternal y los invito a compartir lo que quieran en mi humilde blog.
Matias Ruiz